

Guardianas de la Galáctica
Elegir dar la teta, como apuesta soberana, política, económica, ecológica debería ser acompañado por todos lxs profesionales que se desempeñan en los distintos escenarios que atañen el nacimiento,la crianza, la pediatría, la educación. Pero fundamentalmente debería ser alentado por un sistema económico que no eyecte a las madres precozmente al mercado laboral al poco tiempo del nacimiento sin ninguna red de sostén.
Dar la teta, con la elevada apuesta física y energética que nos implica debería ser sostenida y acompañada por nuestro entramado afectivo. Validada y valorada, sin cuestionamientos.
Amamantar sin embargo, en tanto evento sexual y siendo parte de nuestro cuerpo territorio es un terreno en disputa. En lo íntimo y en lo público. Ya lo sabemos, lo personal es político. Las distintas dimensiones que nos atraviesan, materiales y simbólicas singularizan nuestras experiencias a pesar de nuestras historias compartidas como sujetas históricas. La lactancia materna sexual y soberana cristaliza esas intersecciones.
Amamantar también es que nuestros cuerpos sean el territorio compartido, para que las y les bebés regulen su frecuencia cardiaca, su temperatura corporal, su equilibrio homeostático sí, pero sobre todo para que constituyan su confianza, sus certezas, su sostén, la procuración del contacto y del placer. El placer fundante de su sexualidad.
