
Placenta
Hace muchos años la placenta nos encontró. Fue nuestra primera aliada para comprender y comenzar a configurar, no solo las latitudes de nuestros territorios cuerpos, sino también los desafíos de nuestro territorio geográfico. Y recabar de cada uno de esos espacios el despliegue de nuestra creatividad.
Nuestras maestras del camino: Jackie Filoteo, Wadi Covas de Torres, Carolina Neri.
Placenta Raíz de Vida, nuestro primer aquelarre, amada hija.
La placenta es un órgano maravilloso que se ocupa de hacer posible la vida de nuestros bebés a lo largo de toda su gestación intrauterina. Una vez alumbrada su vida continúa, es el alimento medicina que la naturaleza prevé para la mujer luego de parir, restaurando en cantidades fundamentales hormonas, vitaminas, minerales y es también una vez sembrada nutrición para la tierra, madre que todo hace posible. Su ciclo es de vida, no culmina nunca, continúa y se transforma.
Pero la placenta no es solo ello. Así cómo cada bebe es único e irrepetible cada placenta dibuja en su árbol, una información exclusiva. En ella y en toda su sangre no solamente está el caudal genético y energético de esa nueva familia sino, de todo su linaje. Acercarse a una placenta, observarla, leerla, es acercarse a lo más sagrado del amor entre las personas, a la integración de su biografía, al relieve de sus luces y sus sombras, a los caminos transitados y a los desafíos. Es portadora de la comunión de las sangres, de ríos y arroyos de ancestralidad, de lo inmediato y lo remoto. Podemos sentir en ella cuándo la tenemos cerca un vórtice de energía, un canal donde el universo se hace presente.
Ritualizar una placenta puede ser profundamente sanador, muchas mujeres si se atreven a trascender el prejuicio o el tabú y le dan el lugar que ocupa como medicina para el cuerpo y el espíritu, se conectan por primera vez con su sangre, con los misterios que en ella habitan, para luego por el resto de su vida honrar ciclo tras ciclo sus lunas. En otras tantas ocasiones, el mero encuentro entre familia y placenta nos ayuda a sanar heridas emocionales del parto. Retirarla de la Institución y devolverle la sacralidad en ese encuentro en el hogar nos llena de oxitocina, de gratitud y de poder.
La placenta es Medicina, es Alquimia, es ritual, es procesos que nos atraviesan, es misterio, es cuerpo, es Espíritu, y es sagrada
