
Mover-ser en Libertad
Desde el origen, al nacer, en el sostén de ser o no ser amamantadxs, en la pulsión de placer y en el movimiento, la libertad como autodeterminación es potencia y es derecho por conquistar.
Cuando devenimos madres, los hilos de la sujeción patriarcal nos envuelven y atrapan, confundiendo voluntades y tensando, cuando no reprimiendo y rompiendo, el vínculo sexo-afectivo primal con las/les bebas y bebés.
Nos proponemos observar al bebx en su transformación a la niñez, en tanto persona, para cosechar un registro cercano al ser que acompañamos en la experiencia de mapaternar. Tenemos la certeza de que solo una mirada empática y niñecentrica, lejos de las lógicas de poder, acompaña el desarrollo de una identidad, basada en experiencias autónomas y segurizantes.
En la primera infancia, cada oportunidad para vivenciar está dada por el movimiento corporal, desde donde se articulan las acciones que constituyen los aprendizajes, pero fundamentalmente se entrama un lenguaje propio. Estos primeros gestos y experiencias de intercambio con el mundo, asumiendo el cuerpo como territorio, establecen las huellas sobre las que configuramos los cimientos de nuestra personalidad, para siempre.
Confiamos en la potencia corporal, fisiológica y orgánica y también afectiva y sexual, para acuerpar un espíritu libre de mandatos, autónomo y confiado, desde el primer aliento. Sabemos que es cuidando esa fuerza indómita, que nos mantiene vivxs y que establece una dialéctica entre el contacto fusional con la Madre y la exploración del mundo y más allá, donde podemos encontrar la brújula para ponernos a favor del vínculo y criar bajo principios tales como placer reciprocidad, cooperación, libertad, responsabilidad y autonomía.
